La importancia de la evaluación
psicológica es obvia: por una parte, es el primer paso que nos conduce a la
planeación de la intervención y, por otra, nos sirve como punto de comparación
para determinar el éxito de la terapia. Se señala la importancia de la
psicometría como una teoría de la medida en la creación de instrumentos de
evaluación psicológica que garanticen su validez científica y confiabilidad.
MEDICIÓN
El objetivo final de toda ciencia
es describir, explicar y predecir los fenómenos que estudia; para lograr este
objetivo, la ciencia debe recoger y comparar datos que permitan fundamentar sus
teorías. La medida es el componente esencial de este proceso; la medición es lo
que le ha permitido a la psicología alcanzar el status de ciencia y no sólo ser
considerada como una doctrina psicológica. La medición es por tanto una
actividad prioritaria tanto en la ciencia psicológica en general como en la
evaluación psicológica en particular; el proceso de medición es el que le
permite a una disciplina alcanzar el estatus de ciencia ya que, una vez que se
pueden medir sus datos, se pueden comparar, replicar, establecer modelos
matemáticos para su explicación y realizar investigaciones controladas.
CONFIABILIDAD
La confiabilidad en sentido amplio,
es la exactitud, la precisión con que un instrumento de medición mide el
objeto, en términos estrictos, la confiabilidad sería la ausencia de errores de
medición utilizando un instrumento determinado; sin embargo, en psicología, es
difícil utilizar dichos términos en la medición de atributos psicológicos. Como
alternativa se utilizan como sinónimo de confiabilidad el de estabilidad de la
medida y el de consistencia interna (Muñiz, 1992).
VALIDEZ
La validez es el grado en que un
instrumento de medición mide realmente lo que se propone; es el grado de
adecuación, significación y utilidad de las inferencias específicas que pueden
derivarse a partir de las puntuaciones de los tests, teniendo en cuenta que lo
que se valida no es el instrumento, sino la interpretación de los datos
obtenidos por medio de él (Martínez, 1996).
En este sentido, la validez se
refiere principalmente a la utilidad de los datos proporcionados por el
instrumento, a las inferencias que podemos deducir de la ejecución del sujeto
en una prueba. Existen tres tipos de validez: de constructo, de criterio y de
contenido, y de acuerdo a la validez que posea un instrumento determinado, en
esa medida podemos realizar inferencias sobre la conducta posterior del sujeto
evaluado (Aragón y Silva, 2002).
Así, en la validez de constructo, que valida
un rasgo teórico o constructo hipotético, se validan las cualidades o rasgos
psicológicos que mide el test y se valida no sólo el rasgo sino la teoría sobre
la que éste descansa; lo que implica que el instrumento mide un constructo o
rasgo teórico derivado de toda una teoría psicológica, subyacente al
instrumento de medición y a la medida misma, por ejemplo, inteligencia,
personalidad.
Otro tipo de validez es la de criterio, que puede ser concurrente
o predictiva, y se refiere a que la medida obtenida por un sujeto en la prueba
nos va a ayudar a predecir, en el tiempo presente o a futuro, un
comportamiento, es la eficacia de un test en la predicción de situaciones
específicas; se compara la actuación del sujeto en un test con un criterio, con
una medida directa e independiente de lo que está destinado a medir; debe
existir evidencia de que hay una relación entre las puntuaciones del test y las
del criterio, por ejemplo aptitudes para el aprendizaje, preferencias
vocacionales, selección de personal, un diagnóstico clínico.
Finalmente la
validez de contenido es el grado en que un conjunto de reactivos representan
adecuadamente un dominio de conductas; es una muestra representativa de un
contenido teórico de conocimientos, habilidades o conductas; mide una muestra
representativa de un contenido teórico de conocimientos o habilidades, y en
este tipo de validez se garantiza que los resultados del sujeto en la prueba,
se puedan generalizar al universo de contenido que la prueba representa, por
ejemplo, rendimiento escolar, hábitos de estudio, errores de tipo disléxico,
ansiedad, habilidades sociales.
Actualmente se reconoce que la adaptación de un Test es un proceso mucho más
complejo que la mera traducción de ese test en un idioma diferente. Una adaptación
implica considerar no sólo las palabras utilizadas al traducir la prueba sino también las
variables culturales involucradas. Una correcta traducción no asegura un significado unívoco.
Van de Vijver y Leung (1997) establecieron tres niveles de adaptación de las pruebas
psicológicas. El primero corresponde al de la aplicación, este es, la simple y llana
traducción de un test de un idioma a otro Este método asume la equivalencia de
constructo. Desafortunadamente, es el método más común y más utilizado en todo el
mundo. Como se indicara anteriormente la sola traducción de una prueba no nos
indica ningún nivel de equivalencia entre ambas versiones de la misma.
La segunda alternativa es la adaptación. En este caso a la traducción se agrega la
transformación, adición o substracción de algunos ítems de la escala original. Como se
explicó, algunos ítems pueden cambiar su significado a través de las culturas y, por lo
tanto, necesitan modificaciones o ser eliminados. Así mismo ítems que no existen en
la versión original del test pueden representar mejor al constructo en la población en la
cual se administrará la nueva versión.
Finalmente, la opción ensamble puede emerger al momento de adaptar un instrumento
de evaluación psicológica. En este caso el instrumento original ha sido modificado tan
profundamente que prácticamente se ha transformado en un nuevo instrumento
original con los nuevos elementos. Esto ocurre cuando muchos de los ítems del test
original son evidentemente inadecuados para representar el constructo a medir. Esto
sucede en tests de denominación confrontacional, utilizados en neuropsicología,
donde se utilizan láminas con dibujos de objetos que el evaluado debe nombrar.
Referencias
Aragón, L. y Silva, A. (2002)
Fundamentos teóricos de la evaluación psicológica. México: Pax.
Muñiz, J. (1992) Teoría clásica de
los tests. Madrid: Pirámide.
VAN DE VIJVER, F. & HAMBLETON, R. (1996) “Translating Tests: Some practical
Guidelines” European Psychologist Vol.1 Nº 2 pp.89-99.